Una lectura real es la que se toma directamente del contador de gas. Una lectura estimada es un cálculo basado en tu histórico de consumo, que se usa cuando no ha sido posible acceder al contador ese periodo. Tu factura indica cuál de las dos se ha aplicado, normalmente junto a cada lectura.
Se toma directamente del contador, por la distribuidora o por ti mismo si comunicas una autolectura. Es el dato más fiable.
Se calcula a partir de tu consumo de periodos anteriores cuando no se ha podido leer el contador. Puede quedarse corta o pasarse.
Cuando llega una lectura real tras varias estimadas, la factura ajusta el consumo acumulado: puede generar un cargo o un abono.
Con la fecha visible, anota los dígitos exactos que marca en el momento de hacer la foto.
Contacta con los canales indicados en tu factura (normalmente de la distribuidora) para aportar la lectura real.
En la siguiente factura, comprueba que el ajuste entre lo estimado y lo real coincide con la lectura que aportaste.
Una o dos lecturas estimadas seguidas son habituales. Si se repiten muchos periodos seguidos sin una lectura real que las corrija, conviene aportar tu propia lectura.
Fotografía el contador con la fecha visible y contacta con los canales indicados en tu factura (normalmente de la distribuidora) para aportar la lectura.
Sí, temporalmente. Si la estimación es alta, pagas de más hasta la siguiente lectura real, momento en el que se regulariza el importe con el consumo real.
Cuéntame tu caso y revisamos juntos si conviene aportar una autolectura o reclamar una regularización.